Morfopsicología

¿Que es la Morfopsicología?

Es la nueva psicología diferencial que estudia la psicología conductual, competencial y caracterial del ser humano, a través del estudio metodológico del rostro y sus conexiones con el cerebro.

La morfopsicología no solamente es una herramienta descriptiva sino que ofrece propuestas de trabajo, de evolución y cambio mejorando el desarrollo psicofísico del niño, del adolescente, de las conductas poco adaptadas de éstos y de los adultos, como también en la mejora de nuestras competencias y en la superación de conflictos y psicopatológicas.

Por todo ello es un conocimiento trasversal, aplicable en todas las relaciones de vida de los seres humanos, que de manera sintética relacionamos con:

  • Puericultura.
  • Pediatría.
  • Medicina general, Paidopsiquiatría y Psiquiatría.
  • Pedagogía.
  • Psicología.
  • En la dirección de personas y en la configuración de equipos de trabajo
  • En el consejo y mediación de parejas.
  • En la mediación y arbitraje de todo tipo de conflictos.
  • En la elección de estudios y profesiones más adecuadas.
  • Para equipos comerciales.
  • Para cuerpos de seguridad de los Estados.

Historia de la Morfopsicología

Desde la más remota antigüedad se ha pensado que existen relaciones exactas entre las formas del rostro, la conducta, la inteligencia y las competencias. Ya los egipcios hacían mediciones del rostro y el cráneo de las personas y sacaban conclusiones psicológicas puesto, que presentían que se podía conocer la personalidad a través de su morfología facial. Los Caldeos hacían lo mismo, y en la época del Imperio Romano y en la era de Confucio ya existían los oficios de lectores de caras.

Este conocimiento ha sido puramente empírico hasta que poco a poco se ha ido aclarando. Primero se establecieron leyes generales (teóricas) como son la ley del equilibrio y armonía que describió el español Esteve Pujasol (1637) y, más tarde, el italiano A. Di Giovanni (1838-1916); la ley de la polaridad del sistema nervioso: receptividad (asténicos) y actividad (esténicos) que estableció el italiano Nicola Pende (1880-1970); y la ley de la dilatación (hiposensibilidad) y retracción (hipersensibilidad) de Claude Sigaud (1862-1921).

El psiquiatra francés Louis Corman, que ya había escrito sobre la fisionomía, ve estas leyes generales como el fundamento para, en sus palabras, “edificar las bases de una nueva ciencia” que él llama morfopsicología. Con la ley básica fundamental de la Dilatación-Retracción nos explica que los seres humanos en un medio favorable se expanden y en un medio nocivo se retraen. Los tipos Jalón que describe y su psicología los calcó de la tipología planetaria. Si bien es la primera vez que se da una explicación con cierta coherencia y la metodología, una vez estudiada y practicada pacientemente, es muy precisa, este conocimiento no es aceptado por el mundo académico ni científico, ya que el Dr. Corman aún siendo un buen clínico, no lo probó científicamente. Además la ley de la Dilatación-Retracción en función del medio, es sólo parcialmente cierta ya que hoy se sabe que la genética normalmente tiene primacía sobre el medio. De ahí que en ciudades con un mismo ambiente, e incluso en familias con un mismo medio de abundancia alimenticia y clima, hay personas gordas y otras flacas.

El Doctor Julián Gabarre habiendo estudiado y practicado de manera muy extensa e intensa la psicología del rostro se va dando cuenta de que a ésta le falta una explicación coherente y experimentación científica, y teniendo en cuenta toda la experiencia que acumula en el conocimiento de las personas a través del estudio del rostro, comienza a investigar los fundamentos científicos y conexiones neuronales del cerebro y el rostro y se da cuenta cómo, estudiando la embriología, el cerebro creciente va dando forma al rostro, cómo las micromutaciones que se producen durante el neurodesarrollo del cerebro en el seno materno dan formas anómalas del rostro; que el sistema nervioso central, el sistema nervioso periférico, el cerebro y el rostro, están interconectados; que los nervios que van del cerebro al rostro van directos sin pasar por la médula espinal y que a mayor capacidad neuronal de cada zona del cerebro, hay mayor capacidad de respuesta siempre que sus interconexiones estén activadas que es lo mismo que describe la morfopsicología.

También observa como mediante estudios de electromiografía cerebro-rostro, como las emociones se relacionan con un aumento de la actividad eléctrica en la zona media del rostro, pero en distintos puntos según los sujetos estudiados tengan emociones positivas o negativas y el tipo de emoción sentida, detectable con la morfopsicología. Comprende que con estos descubrimientos, podemos interferir a través de la estimulación retrógrada para mejorar los estados de las personas y su conducta, lo que conlleva a que el cientificismo y el mundo académico empiece a interesarse por este conocimiento, ya que no es solamente una herramienta de descripción, sino que también se puede prescribir terapias a través como decimos más arriba de la estimulación retrógrada, del autoconocimiento y de la aceptación. En base a ello el Dr. Gabarre hace la primera investigación y prueba científicamente por primera vez en el mundo, que las formas del rostro nos informan de la conducta, competencias y psicopatologías subyacentes, con una precisión inigualable por otros métodos de abordaje al ser humano.